miércoles, 30 de septiembre de 2009

La soledad (B. vergarabat)

Mirando la pantalla en blanco, mientras las lágrimas caen de mis ojos de revivir tantos sentimientos al leer viejos textos, puedo recordar cada momento con una increíble exactitud, cuando me decias que me amabas y que íbamos a crecer viejos juntos, cuando deseabas que ojala te mueras antes que yo porque no te imaginabas vivir sin mi, tantos recuerdos, tantas situaciones y emociones que todavía no puedo creer que hayan pasado tan rápido ocho meses y que todo este así, que no sepa nada de vos y que una parte de mi no quiera hacerlo tampoco.
En un momento de debilidad máxima producido por una noche solitaria, cigarrillos y canciones tristes no puedo evitar blanquear que todavía seguís siendo una parte increíblemente fuerte en mi, que seguís estando tan presente en cada recuerdo, cada imagen tan real, tan sensible que siento que puedo tocarla si me estiro, pero a la vez, el recuerdo se esfuma muy rápido mientras recuerdo el motivo de esta separación.
No soy bueno ocultando lo que siento, aunque a veces sintiera que debería, y vaya que eso es una paradoja extraña; pasare a la historia como un gil que admite seguir amando a la mujer que lo traiciono y por momentos no tengo problemas con eso, el que estuviera presente en mi corazón y mi mente quizas me daria la razón o quizas no, de todas formas no importa.
Soy consiente que debo seguir con mi vida y eso intento, escucho con atención las opiniones de todos y la mayoría son razones que ya se pero que no quiero ver. Intento en todo momento el sacarte de mi cabeza y convencerme de que esto es para mejor, de que tengo que fortalecerme y seguir, pero después de ocho meses tan fuertes, tan vivos e impulsivos, después de sentir que me desvivía por vos y vos por mi, de todas esas cosas que se dijeron y esas que faltaron por decir, ¿cómo pueden pretender que me olvide de un día para el otro?
El amor no tiene razón, no tiene lógica, supera las leyes de la física y todo tipo de ecuación matemática y si, yo creo en el amor carajo, quizas vos no seas el mio, capaz que esto no es mas que una piedra en el camino que tenga que saltar para seguir mi camino de mejor persona, de madurar, de seguir creciendo y avanzando, pero por ahora se hace tan difícil, tan raro y sin lugar a dudas tan poco deseado.
No puedo evitar el blanquear que por el momento la ira se disipó, y probablemente el rencor también, solo queda la frustración de que cagaste las cosas de una manera muy mala y sin necesidad. Ahora me siento solo, necesitado de ese cariño que desperdiciaste y con muchísimas ganas de que el tiempo pase rápido, tengo en claro que para que las cosas pasen tengo que dejar de desearlas y pensarlas, pero ¿cómo?, quizas debería irme a dormir y dejar de pensar, concentrarme en que mañana es un día nuevo y que sigo vivo y que queda mucho por venir todavía, nueva gente que conocer y nuevas situaciones por experimentar.
Una vez mas, todo parece mas fácil decirlo que hacerlo, pero es lo que hay...

No hay comentarios: