miércoles, 13 de octubre de 2010
Confessions (City and colour)
Mi primer encuentro con la muerte a la quizás medianamente avanzada edad de veinte años dejo un saldo negativo, tengo que admitir que esta gano y que yo no estaba tan preparado como pensé, ya que el distraerme para mentalmente escapar a la idea de que lo que paso en verdad paso, no es una digna victoria, sino una ventaja momentánea.
Por ahora todo sigue igual, aunque por un lado me siento mas feliz y esa energía la veo reflejada en el ambiente que me rodea y se siente que por fin se están gestando buenos frutos de las relaciones y los engranajes comienzan a funcionar con mayor fluidez, por otro lado cuando me encuentro solo, cuando quedo solo yo con unos auriculares puestos y el paisaje por la ventana no puedo evitar el pensar, lamentar, y también extrañar.
Estoy debatiéndome la idea de sumarme al culto de locos que van a hablar solos mirando un agujero en el piso creyendo que me vas a escuchar, intentando adivinar cuales serian mis reacciones, si podría llegar a sentirme tan cómodo de soltarme con la naturalidad que solía tener cuando te hablaba o simplemente me quede parado mirando al vacío como hice la vez que te enterraron, pensando que no tendría sentido hablar en voz alta ya que de todas formas no me ibas a escuchar y guardándome todos esos pensamientos para mis adentros, lo cual tampoco funciono muy bien, así que probablemente esta vez le de una chance a lo irracional simplemente para intentar sentir por un momento que todavía estas acá.
viernes, 27 de agosto de 2010
Jimmy eat world - hear you me
De todas formas tomo más de lo esperando el poder intentar centrar todas las ideas y sentarme por fin del monitor sin la menor idea de como empezar, solo describiendo lo primero que se me pasa por la mente.
Me dijeron que a la persona la empezas a extrañar realmente cuando te das cuenta de que no esta, puede ser muy cierto eso, pero creo que es mucho mas cierto el decir que uno la empieza a extrañar cuando realmente se da cuenta de que se fue, de que dejo de alguna forma de ser parte de este mundo físico y se transformo en energía que flota sobre la tierra, uno preferiría creer eso a que creer que simplemente la luz se apago en casa, y la imagen del cargar su cajón la hacen mucho mas realista de lo que uno podría interpretar.
Realmente lo primero que uno hace es pensar que esa persona espera que uno la comience a recordar por todo lo bueno que hizo y todo lo que significo en nuestras vidas, lo que suena bastante lógico por que subconscientemente creo que todos queremos saber que al morir dejamos huellas en las personas con las que compartimos este espacio.
Estando parado en el cementerio esperando, veo llegar a un hombre, este agarra la regadera, una silla, camina por el parque al lado de las pequeñas chapas en el césped con los nombres de los difuntos hasta llegar a una donde apoya la silla, y le comienza a hablar mientras riega las plantas que la adornan. Inmediatamente comprendí que uno siente la necesidad de ir a visitar los restos, adornarlos, hablarles, el sentir como que es un reflejo de la propia persona y que al hacer estos estaríamos libre de la culpa del no "haberlos visitando" en tanto tiempo, también la idea de hablarles nos haría sentir que de alguna forma están con nosotros de alguna forma y podemos interactuar aun quesea solo imaginando cosas como que están enojados, alegres o simplemente preguntándonos como va todo.
Transcurrida la ceremonia todos se alejan dejándome solo, mirando fijamente a la urna que contenía tus restos, por un segundo sentí la necesidad de sentarme a hablar, de contarte que todo iba a estar bien, que realmente te íbamos a extrañar pero que estábamos agradecidos del tiempo que habíamos llegado a compartir, de conocerte, orgullosos de saber que la peleaste hasta el ultimo round y que fuiste la persona con el corazón mas grande que llegamos a conocer. Realmente tenia mucho que decir pero decidí no hacerlo, porque tus oídos no están en esa urna, en esa urna no hay nada, podría hablar con el aire y conmigo mismo mientras creyera que me estas escuchando y seria lo mismo, así que tome la decisión de solo pensarlo, quedármelo para mi y básicamente "saber que sabes", creo que no hay otra cosa mas racional que hacer en estos casos, pero tengo que admitir que aunque no crea en dios, no crea en el cielo ni en sus angeles, cuando uno pierde a una persona, quiere creer que ahora lo mira por arriba, lo proteje, le da fuerzas y de alguna manera lo hace sentir que no esta tan solo.
Se puede perder a una persona, pero se puede ganar una excusa para no rendirse nunca, para siempre intentar hacer y sacar lo máximo de uno mismo, dejando siempre todo el corazón, para que aquella persona que nos mira de arriba sepa que no se fue sin hacer nada.
miércoles, 21 de julio de 2010
Behind blue eyes ( introducción a una pronta despedida)
El simple hecho de ver a una persona estar perdiendo un poco mas de vida con cada día, el irse debilitándose y empezando a mostrar señales físicas y mentales de deterioro, las cosas que ya no puede hacer por si misma y como tiene que estar destinado a su cama y a unos pocos simples placeres que podríamos denominar como "cotidianos" hasta esperar que el momento llegue y ya parta de este mundo, hace que uno se de cuenta de lo frágil que quizás sea la vida, probablemente uno no piense en morir ahora, mañana o pronto pero de la muerte es algo de lo que ningún simple ser humano puede escapar y lo mas triste y sin duda lamentable de todo es que llegando a una mayoría de edad para cualquiera haría caer la ficha de no ser capaces de recordar las situaciones o vivencias mas simples y cotidianas que tuvimos a los quince, dieciocho o incluso los veinte, ya que serian opacadas por aquellos días claves en nuestra historia como casamientos, nacimientos e incluso funerales, o los últimos y mas agobiantes momentos de nuestra existencia dejando el espacio libre en la memoria senil casi limitado para las fechas o situaciones no grabadas a fuego en la memoria.
Hace preguntarse de alguna forma si en nuestro lecho de muerte nos acordaremos de las cosas que hoy nos gustaría acordarnos, aquel primer amor, aquella salida o simplemente esa tarde de invierno sin hacer nada fuera de lo común que hoy recuerde tan vividamente por la risa o la compañía en unos años solo será un minimo archivo opacado por otros con mas trascendencia y asi con el continuar de los años hasta que los recuerdos sean tantos que seria imposible apreciarlos todos por lo que realmente fueron y significaron de alguna pequeña forma para ir creando nuestra personalidad adulta.
De alguna forma lo miro en su cama mientras él mira la televisión y me pregunto si realmente se acordara de sus recuerdos mas felices de joven o tan solo maldice sus últimos días, su denigrante condición y la tristeza que involuntariamente le estaría haciendo pasar a su familia y allegados. Quizás mas que sus recuerdos felices, cuando cierre los ojos piense en sus mas privados remordimientos, las decisiones que pudo pero no tomo o las cuales simplemente estuvieron fuera de su alcance, tal ves hasta en cierto punto imagine, sueñe si su vida hubiera sido otra tomando una de estos caminos, si su final seria igual, más rápido o más "feliz".
Al fin y al cabo creo poder admirar su perseverancia, el luchar contra un enemigo que es imposible de ganar pero seguirse levantando a la mañana aunque sea tan solo para maldecir, seguir comiendo, simplemente respirar, como queriendo vivir cada día un segundo mas, queriendo seguir formando parte de esto y esa quizás sea la ultima enseñanza, la ultima pauta de vida que este tratando de darme, ya que al verlo me hizo pensar que al igual que hasta la fecha voy a seguir manteniendo mi estado de no irme hasta que me echen, de quedarme hasta que todas las luces estén apagadas y nunca terminar de bajar los brazos hasta que solos caigan al suelo, el llegar a los ochenta para intentar acordarme aunque sea por partes aquellos quizás tan cotidianos pero tan importantes momentos que viví, vivo y viviré.
lunes, 12 de abril de 2010
Already over me (Rolling Stones)
Una tarde de verano por mediados de diciembre estaban los dos sentados en el pasto, rodeado de árboles, viento, tranquilidad y silencio, un lugar del que el le había hablado varias veces y quería hacerle conocer. Sentados ahí en el pasto hablaron por horas, hablaron de sus vidas, sus historias pasadas, conclusiones existenciales y como llegaron a ser las personas que eran hoy en día, decidieron mostrase tal cual eran frente a un nuevo personaje en la historia de sus vidas. Ella hablaba y el la escuchaba con atención pero no podía evitar dejarse cautivar por su mirada, esos ojos verdes grisáceos que muy dentro de el sabia que serian su perdición. No podía dejar de imaginar como seria simplemente el dejar de hablar, tomarla de la cara y besarla, fantaseaba e ideaba con eso mientras la conversación seguía con un curso natural.
Al cabo de un rato se acuestan en el pasto, usando sus mochilas como almohadas se acomodan uno al lado del otro mientras fuman sus cigarrillos y siguen intercambiando gustos, opiniones y anécdotas, el gira su cabeza y queda perfilado a la de ella, la contempla, admira, cree que es una persona fuera de este mundo, la mujer mas real que haya llegado a conocer y que no tiene miedo de demostrarlo, que al igual que es, se muestra con simpleza y honestidad, dando a relucir sus virtudes como también sus defectos y vergüenzas, las cosas que conforman esa personalidad tan única e imposible de describir en textos.
Ella da un giro y queda en la misma posición que el, mirándose los dos plenamente a los ojos, son incalculables los pensamientos tan fugases que pasan por su cabeza, calcula tiempo de reacción, posibles desenlaces y finales alternativos, realmente la tiene ahí a centímetros de el, clavada su mirada en la suya, perdido en la inmensidad de esos ojos descubre que no queda nada por hacer salvo callar su cerebro, inclinar los centímetros restantes y besarla, realmente besarla bajo esa brisa de verano, esa mística que tienen los días de diciembre.
Para rara ocasión de la vida, las cosas salen justo como el quiere, inclina su cabeza esos centímetros restantes con mucha lentitud intentando estudiar sus movimientos, ella queda inmóvil con la mirada fija en el, el se acerca y finalmente la besa, un beso que aun perdura hoy en su memoria, un beso perfecto bajo esos árboles, ese pasto y esa mágica brisa de verano…
domingo, 10 de enero de 2010
Reach for the sky (Social distortion)
Un acontecimiento poco relacionado trajo con el un recordatorio de mi quizás peor temor que es la muerte, no la muerte propia sino la de algún ser cercano y significativo para mi vida. Las probabilidades existen, y siempre se hacen notar, los peligros están en la mera esquina esperando en cualquier tipo de manifestación, ya se a como una mala jugada de aquella que llaman “mala suerte” o también “destino”, sino también como una enfermedad, un mal físico que puede manifestarse en cualquier momento, una infección que nos agarro mal parados, o simplemente la conjunción de diferentes factores que surgen juntos o quizás también la propia voluntad.
El imaginarme en esa situación es de lo mas perturbadora, el siquiera intentar a imaginarse la falta de una persona cotidiana en mi vida, el constante recuerdo o sino el mismo frio delirio de intentar deducir como podría reaccionar, como me enteraría de la noticia, como se llevaría a cabo el luto y demás escenas que realmente espero nunca llegar tener que describir.
Analogías como las de hoy me indican a pensar que realmente no sabes cual día podría ser tan solo no tu ultimo sino el ultimo de cualquier persona querida, que no solo esta el vivir cada día intentando ser lo mejor de uno mismo, apreciando cada momento y experimentando cada situación sino también a valorar a esas personas con las cuales lo vivimos, a la familia que siempre tiene consigo una anécdota o mismo un amigo que comparte una risa. El saber reconocer y agradecer a cada persona por lo positivo que aporta en cada uno de los días que pasan, cada acción que nos ayuda o cada risa que alegra el momento.
Llegando casi a mis tan solo veinte años puedo llegar a decir que me siento completamente feliz de tener tantas personas en mi vida que me generan diferentes efectos positivos a través de mis días, el poder llegar a reconocer, respetar, agradecer y ser conciente de eso todas las mañanas cuando me levanto y todas las noches antes de irme a dormir.
miércoles, 6 de enero de 2010
cierre del año 2009
Tarde un rato antes de sentarme a escribir mi cierre de año, pero decidí que era inteligente tomarme el tiempo necesario para ordenar las cosas en mi cabeza de manera tal que todo entrara, ya que este año sin duda dejo muchas cosas por decir.
Este 2009 que paso, será sin lugar a dudas un año del cual no me voy a poder olvidar, un año de muchos contrastes, de muchos altibajos, de situaciones muy cargadas, un año que me enseño a querer, me enseño a olvidar, a valorar a quienes tengo y a quienes algunos para bien, ya no al lado mío; un año donde sinceramente aprendí que nada puede ser previsto, que como siempre fue en mi vida las cosas se presentan y se definen al ultimo minuto del ultimo día. Soy de esas personas que les gusta saberlo todo, tenerlo todo organizado pero si algo me enseño este año es a que nunca se puede saberlo todo, no se puede ni siquiera imaginar que es lo que podría llegar a pasar, porque lo aprendí es que las personas son seres muy extraños, por momentos muy egoístas, por momentos muy impulsivos y que cualquier persona en cualquier momento puede llegar a sorprenderte tanto para bien como para mal.
Sin lugar a dudas sigo agradecido de todo corazón a mis amigos, mis hermanos que siguen estando y este año tubo sus momentos donde mas necesite sus manos, y todos estaban ahí para tirarme un salvavidas y frenarme en el aire antes de que mi cuerpo llegara a tocar el piso por completo, me dieron un empujón para levantarme y ahora se ríen a mi par mientras sigo transitando mi camino.
Nunca pensé terminar este año como lo empecé, ni siquiera cuando este estaba llegando a su fin. Un año donde conocí el amor, conocí lo que era una verdadera relación y también su final, el frío cuchillo de la traición, el dolor del orgullo, el rencor, el odio, la nostalgia y finalmente el olvido y la indiferencia.
Un año que me marco, me enseño un poco mas el valor de mi mismo, donde mis códigos fueron siendo tomados a prueba y siguieron pasando, estuve para los que me necesitaron, perdone a los que creía merecían ser perdonados y maneje las situaciones como me hubiese gustado menajerlas, creo que este año y todo lo que trajo con el me acerco un paso mas al hombre que quiero ser el día de mañana, el hombre que no odia, que intenta no perturbarse por cosas que lo exceden, que siempre espera lo mejor de la gente aunque intente ser un poco conciente de que la gente no siempre es quien dice ser.
“Tenes que dejar de comprar las cosas por el envase” me dijo un amigo, cuanta razón, definitivamente un punto que tendría que cambiar este año, no sumarme a sacar conclusiones apresuradas sino el dejarme llevar por completo, que las cosas se vayan manifestando ante mi por si mismas y tomarme el tiempo de realmente conocer a las personas.
Este año en su principio tubo momentos de quietud, momentos de plena tranquilidad y pacíficos aires tibios en el verano, un acogedor invierno para pasar a una amarga primavera, pero sin pensarlo y cuando mas lo necesitaba el comienzo del verano trajo con el nuevos aires de calma, de risas, el despertar de nuevos sentimientos, una oleada de calidas bienvenidas a leves sueños de escenas perfectas de la vida real.
Este año por mi parte no voy a tomarme nada por seguro, soy conciente de que en cualquier momento, cualquier cosa puede suceder y por lo tanto voy a estar agradecido día a día de las personas con las que cuento, con las que convivo o paso momentos. Un año donde voy a intentar plantearme menos las cosas para simplemente dejarme llevar, el vivir el momento tal y como se presenta y sacar lo mejor de el, este año no voy a pensar en como se podría terminar, simplemente me voy a concentrar, o mejor dicho no concentrar, en solo reír, aprender, valorar y seguir manteniendo el mismo estándar de mi mismo que tengo hasta ahora y continuar avanzando con instinto y pasión.
