domingo, 10 de enero de 2010

Reach for the sky (Social distortion)

Un acontecimiento poco relacionado trajo con el un recordatorio de mi quizás peor temor que es la muerte, no la muerte propia sino la de algún ser cercano y significativo para mi vida. Las probabilidades existen, y siempre se hacen notar, los peligros están en la mera esquina esperando en cualquier tipo de manifestación, ya se a como una mala jugada de aquella que llaman “mala suerte” o también “destino”, sino también como una enfermedad, un mal físico que puede manifestarse en cualquier momento, una infección que nos agarro mal parados, o simplemente la conjunción de diferentes factores que surgen juntos o quizás también la propia voluntad.

El imaginarme en esa situación es de lo mas perturbadora, el siquiera intentar a imaginarse la falta de una persona cotidiana en mi vida, el constante recuerdo o sino el mismo frio delirio de intentar deducir como podría reaccionar, como me enteraría de la noticia, como se llevaría a cabo el luto y demás escenas que realmente espero nunca llegar tener que describir.

Analogías como las de hoy me indican a pensar que realmente no sabes cual día podría ser tan solo no tu ultimo sino el ultimo de cualquier persona querida, que no solo esta el vivir cada día intentando ser lo mejor de uno mismo, apreciando cada momento y experimentando cada situación sino también a valorar a esas personas con las cuales lo vivimos, a la familia que siempre tiene consigo una anécdota o mismo un amigo que comparte una risa. El saber reconocer y agradecer a cada persona por lo positivo que aporta en cada uno de los días que pasan, cada acción que nos ayuda o cada risa que alegra el momento.

Llegando casi a mis tan solo veinte años puedo llegar a decir que me siento completamente feliz de tener tantas personas en mi vida que me generan diferentes efectos positivos a través de mis días, el poder llegar a reconocer, respetar, agradecer y ser conciente de eso todas las mañanas cuando me levanto y todas las noches antes de irme a dormir.

miércoles, 6 de enero de 2010

cierre del año 2009

Tarde un rato antes de sentarme a escribir mi cierre de año, pero decidí que era inteligente tomarme el tiempo necesario para ordenar las cosas en mi cabeza de manera tal que todo entrara, ya que este año sin duda dejo muchas cosas por decir.

Este 2009 que paso, será sin lugar a dudas un año del cual no me voy a poder olvidar, un año de muchos contrastes, de muchos altibajos, de situaciones muy cargadas, un año que me enseño a querer, me enseño a olvidar, a valorar a quienes tengo y a quienes algunos para bien, ya no al lado mío; un año donde sinceramente aprendí que nada puede ser previsto, que como siempre fue en mi vida las cosas se presentan y se definen al ultimo minuto del ultimo día. Soy de esas personas que les gusta saberlo todo, tenerlo todo organizado pero si algo me enseño este año es a que nunca se puede saberlo todo, no se puede ni siquiera imaginar que es lo que podría llegar a pasar, porque lo aprendí es que las personas son seres muy extraños, por momentos muy egoístas, por momentos muy impulsivos y que cualquier persona en cualquier momento puede llegar a sorprenderte tanto para bien como para mal.

Sin lugar a dudas sigo agradecido de todo corazón a mis amigos, mis hermanos que siguen estando y este año tubo sus momentos donde mas necesite sus manos, y todos estaban ahí para tirarme un salvavidas y frenarme en el aire antes de que mi cuerpo llegara a tocar el piso por completo, me dieron un empujón para levantarme y ahora se ríen a mi par mientras sigo transitando mi camino.

Nunca pensé terminar este año como lo empecé, ni siquiera cuando este estaba llegando a su fin. Un año donde conocí el amor, conocí lo que era una verdadera relación y también su final, el frío cuchillo de la traición, el dolor del orgullo, el rencor, el odio, la nostalgia y finalmente el olvido y la indiferencia.

Un año que me marco, me enseño un poco mas el valor de mi mismo, donde mis códigos fueron siendo tomados a prueba y siguieron pasando, estuve para los que me necesitaron, perdone a los que creía merecían ser perdonados y maneje las situaciones como me hubiese gustado menajerlas, creo que este año y todo lo que trajo con el me acerco un paso mas al hombre que quiero ser el día de mañana, el hombre que no odia, que intenta no perturbarse por cosas que lo exceden, que siempre espera lo mejor de la gente aunque intente ser un poco conciente de que la gente no siempre es quien dice ser.

“Tenes que dejar de comprar las cosas por el envase” me dijo un amigo, cuanta razón, definitivamente un punto que tendría que cambiar este año, no sumarme a sacar conclusiones apresuradas sino el dejarme llevar por completo, que las cosas se vayan manifestando ante mi por si mismas y tomarme el tiempo de realmente conocer a las personas.

Este año en su principio tubo momentos de quietud, momentos de plena tranquilidad y pacíficos aires tibios en el verano, un acogedor invierno para pasar a una amarga primavera, pero sin pensarlo y cuando mas lo necesitaba el comienzo del verano trajo con el nuevos aires de calma, de risas, el despertar de nuevos sentimientos, una oleada de calidas bienvenidas a leves sueños de escenas perfectas de la vida real.

Este año por mi parte no voy a tomarme nada por seguro, soy conciente de que en cualquier momento, cualquier cosa puede suceder y por lo tanto voy a estar agradecido día a día de las personas con las que cuento, con las que convivo o paso momentos. Un año donde voy a intentar plantearme menos las cosas para simplemente dejarme llevar, el vivir el momento tal y como se presenta y sacar lo mejor de el, este año no voy a pensar en como se podría terminar, simplemente me voy a concentrar, o mejor dicho no concentrar, en solo reír, aprender, valorar y seguir manteniendo el mismo estándar de mi mismo que tengo hasta ahora y continuar avanzando con instinto y pasión.