Es rarísimo, casi bordeando el borde de lo irónico se podría decir; cuando por fin termino de decirte adiós, termino de dejarte ir, para que sigas tu camino, vos decidís volver, aunque sea por un día, por una noche, unas horas, decidiste volver.
Me dijiste que mañana no me ibas a prometer nada, y acepte.
Cerré mi boca de una vez por todas, te agarre de la cara, cerré mis ojos y te bese.
Un beso que había esperado como medio año para volverte a dar, espere para volver a sentir el gusto de tus labios, tu manera de besar y tus manos acariciando mi cara.
Pero, sea por la situación, o lo que fuere, ese beso tan esperado, fuera tan raro
Que casi se sintió vació. Pero así como lo veo ahora, fue como una prueba, un desafió, es decir, por fin tuve eso que quería hace mucho, te tuve a vos, pero, nada, al otro día mi vida seguía igual, lo cual, en mi mente que le encanta pasear e irse entre sueños y escenarios imaginarios, es rarísimo. Lo que me lleva a concluir que quizás, esto fue como un adiós, un adiós poético de tu ser dentro de mi cabeza, admito siempre tendrás la copia de la llave de mi cerebro, pero capaz que ahora cambie la cerradura o inconcientemente puse una traba mas para que se te dificulte entrar. O eventualmente logré volverme más frió y menos emocional respecto a vos, quizás todas esas juntas, y también el hecho de que me quedo algo en claro, volviste, si si volviste, lo quieras o no admitir, me digas que estas en otra al día siguiente, no importa, es el día siguiente, hoy volviste, y por mi, eso es todo lo que me hacia falta y todo lo que necesitaba para darme cuenta de que es un juego de idas y vueltas, de demostrar quien es mas fuerte o mas débil; como mi mirada, que según tu criterio es débil, puede serlo, carga con muchas culpas en su conciencia.
Tengo que admitir, fue bueno verte, bueno hablarte, pelearte y hasta besarte, pero también es bueno saberte decir adiós, saberte despedir hasta que vos decidas volver y decirte que no seré yo el que esta vez te busque, que este corazón dejo de sangrar y ahora comienza a pelear. Quizás la vida nos de otro round, o quizás no, ¿quien sabe?, el agua y el aceite, los opuestos, las diferencias, ahora dejo todo en manos del tiempo y me alegro al decir que ya las mías están vacías y con ganas de ensuciarte de nuevo.
Así que ahora creo que me voy a sentar, mirar el paisaje, hablar con la gente que pasa, y a seguir con mi vida, pero no te preocupes corazón, dejo una vela prendida, en caso de que vengas buscando algo de luz y no encuentres a nadie en la habitación.

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