Es otoño, si , todo cambia, el verano se fue, se siente, pero el invierno no llega, tarda, titubea, se hace esperar, se hace desear. No porque el invierno sea bueno, sino se hace desear a la espectaviva misma de prepararse uno mismo, de tomar aire, juntar fuerzas y agarrarse fuerte para afrontar lo que venga.
Mientras el invierno tarda, el otoño juega su papel sin sacar de manera súbita los rastros del verano, y dejándonos unos días mas para despedirnos y prepararse para los cambios, pero los cambios, pueden ser diferentes, puede que en vez de esperar esa triste mañana invernal salga un sol, un nuevo sol, como el que sale después de llover por mucho tiempo y eso, nos hace sentir raro, no estamos acostumbrados a que de alguna manera las cosas encajen, no que encajen del todo, sino que encajen de algún modo, con eso ya nos contentamos.
Ahora nos levantamos y sonreímos, hace mucho que quizas eso no sucedía, escuchamos, hablamos y sabemos que hacemos bien, lo cual también es algo nuevo y bueno. Pareciera que el otoño esta haciendo bien, esta haciendo de conector, entre lo que es, lo que esta siendo o por ser, y lo que podria llegar a convertirse, pero lo que si es seguro es que nos deja la impresion de que quizas este invierno, no sea tan malo después de todo...
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